Hidden Threat: The Prevalence of Regressive Feline Leukemia Virus in Clinically Healthy Cats


Feline leukemia virus (FeLV) presents a silent yet significant threat to feline populations worldwide. This retrovirus is responsible for causing severe conditions such as lymphomas, anemias, immunosuppression, and leukemia, which often go undetected until the cat's health is critically compromised. However, an even more concerning aspect of FeLV is its ability to persist in an occult form in seemingly healthy cats, thereby posing an elevated risk to the broader feline population. FeLV is primarily transmitted through bodily fluids such as saliva, blood, urine, and milk. Its regressive phase is particularly insidious, as the virus remains in the host’s body without producing overt clinical symptoms, detectable only through advanced diagnostic techniques like polymerase chain reaction (PCR), making it a formidable challenge in veterinary medicine.
In Colombia, the prevalence of FeLV has been steadily increasing, with certain regions reporting infection rates that exceed global averages. A groundbreaking study published in the Revista de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia by Molina-Díaz et al. (2024) offers critical insights into the hidden dissemination of this virus among clinically healthy cats in Medellin. The study focuses on the detection of FeLV in its regressive phase—a stage in which the virus no longer actively replicates or causes clinical disease, yet its proviral DNA remains integrated within the host’s cells. This discovery is particularly significant because cats in this regressive phase, while asymptomatic, may continue to serve as reservoirs of the virus, contributing to its spread within feline communities.
The study analyzed a sample of 756 clinically healthy cats from Medellin, all of which were subjected to real-time PCR (RT-PCR) testing to detect viral genetic material. Of these, 23.7% were purebred, while 76.3% were mixed-breed (creole). The age distribution showed that 43.9% of the cats were less than one year old. Notably, the results indicated that 16% of these apparently healthy cats were in fact harboring FeLV in its regressive phase. Importantly, no statistically significant association was found between the presence of the virus and the breed (p=0.28) or age (p=0.35) of the cats.
These findings are particularly noteworthy due to their implications for current preventive strategies. Cats in the regressive phase, despite their lack of clinical symptoms, often evade detection during routine veterinary checkups, thus facilitating the silent spread of the virus. This raises concerns regarding the adequacy of existing vaccination programs and highlights the urgent need for more comprehensive screening protocols, including the use of PCR testing to identify asymptomatic carriers.
This study provides valuable insights for veterinarians, researchers, and cat owners alike, emphasizing the critical importance of early detection and preventive management in controlling FeLV. Identifying FeLV in its regressive phase is essential for a more complete understanding of the disease's epidemiology and for implementing effective strategies to curtail its spread. Such measures would significantly enhance the overall health and welfare of the feline population in Colombia.
Keywords: feline leukemia virus, regressive infection, PCR, prevention, retrovirus.
Written by: Fabián Danilo López Valbuena (Editorial Cordinator Rev. Med. Vet. Zoot.)

Amenaza Oculta: La Prevalencia del Virus de la Leucemia Felina en Fase Regresiva en Gatos Clínicamente Sanos
El virus de la leucemia felina (ViLeF) representa una amenaza silenciosa y significativa para los gatos a nivel mundial. Este retrovirus, responsable de causar enfermedades graves como linfomas, anemias, inmunosupresión y leucemia, suele pasar inadvertido hasta que el estado de salud del gato ya está severamente comprometido. Sin embargo, existe una forma oculta del virus que puede residir en gatos aparentemente sanos, lo cual constituye un riesgo aún mayor para la salud de la población felina. El ViLeF se transmite principalmente a través de fluidos corporales como saliva, sangre, orina y leche, siendo su fase regresiva especialmente peligrosa, ya que el virus permanece en el organismo del animal sin manifestar síntomas clínicos evidentes. Esta fase sólo puede detectarse mediante métodos de diagnóstico avanzados, lo que lo convierte en un desafío para la medicina veterinaria.
En Colombia, la prevalencia del ViLeF ha mostrado un aumento sostenido, con algunas regiones exhibiendo tasas de infección más elevadas en comparación con los estándares globales. En un estudio innovador publicado en la Revista de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Molina-Díaz y su equipo (2024) aportan evidencia crucial sobre la propagación inadvertida del virus entre gatos clínicamente sanos en la ciudad de Medellín. Este estudio se centró en la detección del ViLeF en su fase regresiva, un estado en el que el virus ya no se replica activamente ni produce síntomas clínicos, pero cuyo ADN proviral sigue siendo detectable en las células del huésped. Este descubrimiento tiene implicaciones importantes, ya que los gatos portadores en esta fase regresiva, aunque no presenten signos visibles de enfermedad, siguen siendo una fuente potencial de contagio para otros gatos.
El estudio incluyó una muestra de 756 gatos clínicamente sanos provenientes de Medellín, los cuales fueron sometidos a pruebas de PCR en tiempo real (PCR-RT) para detectar la presencia de material genético viral. De estos gatos, el 23,7% eran de raza pura y el 76,3% mestizos (criollos), con una distribución de edad que indicaba que el 43,9% de los animales tenían menos de un año. Los resultados revelaron que el 16% de los gatos evaluados portaban el ViLeF en fase regresiva. Cabe destacar que no se encontró una asociación significativa entre la presencia del virus y la raza (p=0,28) o la edad (p=0,35) de los individuos evaluados.
Lo que hace que estos hallazgos sean especialmente relevantes es el hecho de que los gatos en fase regresiva, al no mostrar signos clínicos, suelen escapar a la detección en los controles veterinarios convencionales, lo que facilita la propagación del virus dentro de la población felina. Esto plantea serias dudas sobre la eficacia de los programas preventivos actuales, tales como la vacunación, y subraya la necesidad de establecer protocolos de cribado más rigurosos que incluyan pruebas de PCR para identificar a los portadores asintomáticos del virus.
Este estudio ofrece información de gran valor tanto para veterinarios como para investigadores, al destacar la importancia de la detección temprana y del control preventivo del ViLeF. La identificación del virus en su fase regresiva no solo es crucial para comprender mejor la epidemiología de la enfermedad, sino también para implementar estrategias efectivas que prevengan su propagación. Esto, a su vez, mejoraría significativamente la salud y el bienestar general de la población felina en Colombia.
Palabras clave: virus de la leucemia felina, infección regresiva, PCR, prevención, retrovirus.
Nota editorial escrita por: Fabián Danilo López Valbuena (Coordinador Editorial Rev. Med. Vet. Zoot.)